Estamos en campaña de elecciones municipales

Este es año de elecciones, aunque si bien no son las del gobierno, si tienen creadas muchas expectativas entre los partidos políticos

Ya se está hablando abiertamente en tono de precampaña electoral. Ya están ahí, los partidos políticos se presentan a unas nuevas elecciones democráticas. Entre las elecciones que tendrán lugar están las de las alcadías a los ayuntamientos de España. Estas eleciones si bien deberían se las más cercanas a los votantes se presentan como las más alejadas, enormemente alejadas.

Y esto es así porque en España tenemos un precioso sistema de elegir a los representates locales, no elegirlos. Importante paradoja. Y tenemos un interesante sistema para seleccionar a los gestores de los ayuntamientos, no elegirlos. ¿Cómo es posible? La respuesta la propongo con una pregunta ¿quién conoce a alguien que se presente en el municipio en el que vive, que no sea el alcalde actual? Vale, en poblaciones pequeñas todos se conocen, pero y ¿fuera de este ámbito? ¿Cómo es posible que votemos por alguien que por no saber no sabemos ni siquiera cómo se llama, si usa gafas, si es agradable…? Pues esto es así porque no importa lo más mínimo, contamos con un sistema democrático en el que nosotros no podemos decidir nuestros representantes. Lo deciden las “bases”, en el mejor de los casos, sino un dedo que sube y baja creando gran expectativa entre los “seleccionables”, hasta que se posa sobre una cabeza y se oye desde una voz que llenando el espacio clama: “Tú eres mi elegido!”

Fijemonos que los medios de comunicación nos presentan frente a las municipales un enfrentamiento entre los dirigentes de los dos grandes partidos españoles, y la opinión del dirigente de algún tercer partido. Desde este nivel se realiza el análisis de elecciones municipales, y la toma de decisión de los ciudadanos. Nosotros no podemos votar por X o Y que conocemos, que sabemos que quieren nuestro municipio y que están deseando provocar cambios reales, amén de ser buenos gestores…, no, no, no. Estamos obligados a seleccionar unas siglas en base a mínima información (creo que ya nadie se cree los panfletos de programa de los partidos), y generada desde unos niveles de la sociedad muy alejados de nosotros. Los partidos se han organizado para que se voten las siglas, y luego, de una manera oscura, casi maquiavélica será el interior de los partidos el que decida, una vez sus siglas han obtenido más votos, quién dirigirá el ayuntamiento y sus concejalías. Decisión que se basa en luchas internas, prevendas obtenidas, obligaciones que se deben, favores que se han hecho, especulación, amiguismo, …

Es decir, . Se quiere que votemos con los ojos cerrados y cambiemos o no las siglas que depositamos en la urna cada cuatro años. Realmente lo que se necesita es que podamos decidir quién, que se muestre antes de las elecciones, que se exponga a sus ciudadanos, que le conozcamos, sus éxitos y miserias, que sea un político que él por su propia personalidad sea capaz de convencernos para lograr nuestro voto. En definitiva, es necesario avanzar hacia un modelo similar a los que se dan en países más al norte que el nuestro, por el bien de nuestros pueblos y ciudades, por el bien de las personas que tienen necesidades sociales, por el bien del colegio de nuestros hijos…

Pero, ¿tal cómo está formado el sistema dónde puede estar el origen del cambio? Sólo hay dos posibilidades, una que los propios políticos lo transformen mediante la votación de una ley, vaya nadie hace nada en contra de sus intereses… La otra posibilidad, que todos votemos en blanco las próximas elecciones, pero necesita tal capacidad de movilización social que me temo que será no sólo imposible sino dañino. Tal como está definido el sistema, en esa situación con que unos pocos se votaran a sí mismos, aunque la enorme masa de población hubiera estado en contra, se quedarían con el poder, y les daría igual lo que había expresado la sociedad… Vaya…

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